ESTOCADA
Era un lugar extraño, casa de paredes gruesas, arcos, escaleras de piedra que daban a un patio y de éste se bajaba a un sendero que se internaba entre los árboles hacia las profundidades de lo desconocido. Ella me había citado allí, en su casa. Espero que me atienda, o simplemente estoy en el lugar. Sé que no es normal entrar en el interior de las personas, pero cada vez que lo hago me pregunto qué encontraré o cómo serán sus recuerdos, quienes viven en esa persona. Ella aparece caminando por la galería con un paso lento y me sonríe, me saluda, pero yo percibo que no está sola. Desde el principio sentí esa presencia en el lugar. Me hace pasar a una sala llena de estantes y armarios con libros. No son tantos los anaqueles, es la disposición de ellos que llena los espacios altos y siento que son demasiados. Parece una mujer estable, aunque no vi personas de su afecto. Nadie está solo, aún cuando está solo. Me ofrece algo de tomar y elijo café. No me siento hasta que me invita a hacerlo...