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Só o tempo - Crônica reflexiva

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Só o tempo Ao longo do tempo, tenho conhecido muitas pessoas que me fizeram algum mal. Desses, sinto pena, porque sei que um dia tudo retorna. Tive alguns falsos amigos que me deixaram quando eu precisei deles, mas não guardo rancores, afinal, ninguém é perfeito. Duas ou três pessoas se tornaram particularmente incômodas pelo mal que me causaram. A essas, sou grato, pois, por elas, minha força amadureceu. Ainda guardo mágoa de algumas, mas o tempo é o melhor remédio; se não faz entender, ao menos faz esquecer. É o tempo fluindo a meu favor. Mesmo que venham mil decepções, aquelas tristezas que o coração parece não suportar, e até os momentos de vazio da solidão, ele transforma perenidade em vida breve. O tempo tem fases, também encruzilhadas. Tem aquele ponto final antes da mudança, tem esperas que parecem de morte. Mas a gente não morre, é semente que espera. E, nesse ponto de vazio, de vez em quando, surgem pessoas em nossas vidas que se encaixam como luvas, curando feridas, ench...

SI, PERO MEJOR NO

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M uchos hombres separados suelen contar sus historias de amoríos cuando conocen alguien fuera de su círculo social, quizás porque a los íntimos ya los aburrió, quizás porque son historias poco creíbles o exageradas. Algunos, hasta escriben un libro que otro sobre el arte de la seducción después de su ex. Es notable observar que todos cuentan sólo un lado del asunto, el suyo, como si la otra parte no tuviese consciencia propia. Cuando me cuentan sobre ese tema, generalmente interpelo sobre la otra campana y me responden que no tienen idea de qué sucede del otro lado, el lado femenino. No tienen en cuenta que las mujeres también lo hacen, claro, desde su propio punto de vista. Para un hombre toda mujer es llamada de “la mina”, para toda mujer el hombre es llamado de “el tipo”. Y así evitan recordar los nombres, porque aún luchan por resolver esos amores tan líquidos como el agua que no has de beber, y que la dejaron correr. E l caso de Dalmasio me llamó la atención. El sujeto es...

ROSAS INESPERADAS

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Cuando te cuentan una historia compartida por varias personas, resulta complicado reconstruirla, porque cada uno tiene una parte de ella, hay detalles que descarté porque no me parecieron coherentes, pero seguramente eran interesantes para quien lo cuenta. Quizás no se trate de la misma persona o quizás los que me la contaron sólo conocieron también una parte y el resto la inventaron. Trabajaba en una oficina pública como meteculpas. O sea, en el sector reclamos. Era una mujer bajita, de aspecto nervioso, en la cara se le había gravado esa función acusadora. Forzosamente había que hacerse amigo de ella si uno quería que algún reclamo tuviese salida y escucharla criticar a los demás era una tortura. Se creía perfecta y virtuosa, eso era lo que incomodaba de ella. Su vida privada, ¿cómo lo cuento?, tenía una casita de barrio hecho por el gobierno, de esos que se hacen para la gente humilde y se los quedan los empleados públicos, si, de esos, con vecinos de todo tipo y calaña...

Aforismos

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Aforismo 1. Éxodo Arenas en el alma, libre de faraones. Queda conquistar la tierra prometida. En medio, el desierto. Así es el corazón cuando debemos sanar viejas heridas.

DIME QUE NO

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DIME QUE NO (Historia de un chamuyo) Los encuentros de escritores convocan a los virtuosos del arte de escribir y termina por ser una pasarela para el desfile de los siete pecados capitales en un solo lugar. Si la ociosidad es la madre de todos los vicios, el oficio de escribir sería el padre, porque “escribir es un ocio laborioso” nos apunta Goethe. Leer y escribir son aptitudes adquiridas desde que aprendemos a decir mamá, pero es el asombro de una buena historia la que nos impulsa a querer contarla. De la belleza de las palabras que aprendemos a pronunciar a la trama de sentido que les otorgamos, encontramos placer en esa actividad de escucha y de lectura, encontramos dolor en el sacrificio de concatenar las ideas para un buen texto en la escuela, encontramos frustración de no alcanzar el objeto del deseo cuando nos dicen que no hemos nacido con el don de la palabra. Mi primer pecado fue robar palabras a Neruda, a Borges. Robamos porque somos ansiosos, porque deseamos que...

PIENSA MAL Y ACERTARÁS

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"Piensa mal y acertarás" (Maquiavelo) No puedo, en serio… dijo Miela. Sos un buen hombre, pero siento que lo estoy engañando, concluyó apretándose la yema de los dedos. Eso quería decir que ella no era libre para una relación conmigo. Me ofreció su amistad, otra cosa no podía. Sonreí, le pedí que me contara cómo era su hombre, tenía curiosidad por la personalidad más que por el nombre, qué hacía que ella guardara tanta fidelidad. Pensó un poco, me miró a los ojos, entreabrió la boca varias veces antes de hablar. Es secreto, me dijo, él aún no lo sabe, es raro, ya sé, pero no sé cómo definirlo. A ver si te entiendo, le dije, sos fiel a un hombre que no tiene nada con vos, ¿es eso? Ella sonrió y se ruborizó un poco. Vos lo decís con tanta frialdad, no es un amor platónico como estás sugiriendo, no. Es real, puedo tocarlo y darle ternura, pero… La interrumpí con mi déjà vu: ¿Hombre casado? Mirá, me dice ella, cambiemos de tema, es algo que algún día te contaré, pero por...

DEJAME IR, QUE ME MUERO SIN VOS

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DEJAME IR, QUE ME MUERO SIN VOS Inspirado en las lectura del libro "Fragments d’un discours amoureux" de Barthes y en la letra de Gustavo Cerati, "La Excepción". Griselda Siciliani, en la película Morir de amor Ella lo llamaba “Mi tortuguita” en la intimidad y él tenía varias maneras de llamarla, casi todas de manera gastronómica: “Mi heladito de frutilla”, “mi juguito de naranja”, mi “cervecita helada”, porque le inspiraba muchas maneras de saborearla. Era ella la que sostenía la relación, porque él se dejaba guiar en las salidas por la ciudad y en las compras, no tenía demasiada iniciativa, no era pereza, era solo de oportunista. Como pareja, se sentían poderosos, sentían esa adrenalina del vértigo y la aventura, sentían que eran capaces de cualquier cosa, eso los llevó a ser lo peor de la sociedad. Deshonestos, peligrosos para quienes los conocían. Estafaban a quien se le cruzaba en el camino, con lo más mínimo. Sus delitos menores eran que ella vendía cosmétic...