Entradas

LA ISLETA DE LA CHIVA AHORCADA

Imagen
Una siesta de verano en el campo, me despertaron unos ruidos parecidos a los hachazos cuando se derriban árboles. Los impactos rítmicos venían de la Isleta de la Chiva Ahorcada, donde yo solía ir a cazar iguanas o tatúes. Fui a avisar a mi padre y noté que se estaba preparando con ropa de monte y una escopeta. — ¿Vos también oíste los hachazos?, dije que sí con la cabeza. — ¡Vamos entonces!, me propuso, y me pasó un machete muy filoso. Salimos de los galpones y atravesamos un claro cerca de los corrales. Mi padre se ponía furioso cuando intentaban cortar los árboles de esa isleta, porque era un lugar excepcional. Había especies vegetales en extinción y animales salvajes viviendo allí. Pero lo más importante era la historia trágica que se contaba de esa zona. Fue allí que las tropas del gobierno habían cercado a un grupo de aborígenes y los habían exterminado sin piedad. Hay quienes cuentan que se ven luces malas flotando en noches sin luna. Yo no tenía miedo de los muertos, eran más pe...