SALSA DE CHAMPIÑONES

Salsa de champiñones

Mise en place
Ella va a llegar a la hora de siempre, abrirá la puerta y me dirá hola amor. Dejará sus cosas en su silla, todas las demás cosas son suyas porque ella todo lo posee. Me preguntará con voz dulce si estoy muy ocupado y le diré que no estaba haciendo nada importante. Querrá contarme cómo le fue en su trabajo. Yo la escucharé. Estás distraído, te pasó algo, me preguntará. Le diré que no es nada, que pensaba en lo que me está contando. Bueno dirá y seguirá su interminable relato de hechos enredados y frustrantes del nido de víboras que es su trabajo y se sentará a mi lado y me preguntará qué hay de cenar. 

Pour le repas
Yo me levantaré para poner la mesa con un toque de misterio culinario. Es sorpresa le diré. Sacaré del horno la carne con papas y la colocaré en su plato junto a la salsa de champiñones que tanto le gusta. Comerá rápido y me dirá que está riquísima y me destacará de entre los hombres por mi buen gusto en la cocina. Le serviré vino en una copa y brindaremos por los logros futuros y por nosotros. Mientras comemos, me pedirá que le cuente cómo fue mi jornada. Le contaré que me ha ido todo bien, como siempre, que pude ayudar a un colega en un caso de la clínica y el equipo me agradeció con un abrazo. Ella no dirá nada y discutiremos ideas sobre proyectos en común y me dirá qué es más práctico en esos casos. Luego le contaré que tengo agenda de pacientes hasta tres meses, que propuse derivar consultas a los especialistas y llegamos a un acuerdo de reciprocidad. 

Pour le desert
En ese momento aparecerá el monstruo que esconde bajo esa piel femenina. Sus uñas pintadas se volverán garras que al acariciar laceran, sus ojos se undirán en dos sombras sin brillo y de su boca saldrá otra boca con varias lenguas, su espalda se cubrirá de espinas. (Ese es el mosntruo que yo creé por dar demasiado y se volvió dependiente y que luego me odió por no darle más de lo que puedo.) 
Me dirá, subiendo el tono, que me lo repetirá hasta el cansancio, que para qué hago eso, que seré siempre un estúpido, que todos se cuelgan de mí, que es en mí en quien confía la gente y no en ellos, que son unos muertos de hambre, que ella solamente ve envidia en todos ellos, date cuenta, me gritará, que el mundo está podrido y que les pondría una bomba a todos porque ya la tienen harta ... y yo también. 
Yo la escucharé, la miraré con cariño y sonreiré sin ganas, le diré que se tranquilice, que tiene razón y le prometeré irónicamente que me cuidaré hasta de mi sombra, que me alejaré del mundo. 

Pour l'après dîner
Pondrá la tele en la novela de las 10 y yo me ausentaré hasta el corte comercial para lavar los platos. Se olvidará que terminó de hacerme pedazos. Me tomará la mano y me dirá te amo y te odio, ¿sabés?, porque ese es el efecto que tienen las novelas de la noche. Sé que luego se bañará y con mirada pícara me invitará a ir a la cama. Su postre será dulce. Cumpliré con cada cosa que me pida y dormirá satisfecha. Mi postre será amargo, no podré dormir, pensando que nunca podré contarle que los ojos bonitos de una dama me sostuvieron la mirada y su perfume me herizó la piel, que me detuve en una agencia de turismo para preguntar el precio de un viaje al fin del mundo, con pasaje solo de ida. Me consumirá el grito silencioso de no poder decirle que no puedo más, que vuelva a ser aquella mujer que había conocido, que me admiraba por lo que era, que ya no tolero la caricatura que fabricó de mí, pero no oirá mis suspiros porque ya se habrá dormido. Una nueva lágrima mojará mi almohada.

La convive arrive
Escucho la llave en la cerradura. Llega a tiempo. Ella me dice hola amor, qué hay de cenar, como te fue hoy, pusiste el lavarropas, cerraste las ventanas, ¿qué estabas haciendo? Así todo seguido y sin darme tiempo para abrir la boca. Queda en silencio unos instantes y me dice no hiciste nada, ni olor a comida siento aquí, llegas veinte minutos antes que yo y no pudiste hacer nada. ¿Otra vez tengo que hacer todo yo sola? Comerá mi ausencia, pienso. 

À table!
Yo le digo te entiendo tienes razón, aquí está la llave me voy, cómprate algo de cenar que eso sí podés, tuvimos algo muy lindo, ya no. Perdoname, no puedo más… Me doy cuenta que el mosntruo ya no puede volver a transformarse en humano, en aquella que una vez amé, quedará así para siempre, por eso no pude preparar nada hoy, no tengo ánimo. La tristeza ocupó el lugar de la alegría. Me tiemblan las manos, me siento un instante, de costado, sin instalarme. Ella toma la otra silla, se sienta frente a mí. Me mira a los ojos, se ríe, me estás jodiendo, me dice, ¡tanto lío por una salsa de champiñones de mierda!, no entiende... sus ojos no ríen, ella llora, reacciona, se da cuenta que va en serio, me toma de la mano, me mira a los ojos sin entender, su parte humana vuelve como un chispazo, entonces mi corazón llora, la miro con tristeza, sus ojos se oscurecen de nuevo, me apreta el brazo muy fuerte. No! me dice, no te atrevas a dejarme! apreta los dientes y llora.

Débarrasser la table
Se pone de pie, camina en círculos. Se golpea el pecho, toma su cara entre las manos... - lo que te haya hecho, perdoname, no sé vivir sin vos, dice entre sollosos, ¿qué vas a hacer ahora, dónde vas a dormir, no te llevás nada, qué hago con tus cosas? ... ¿no será que tenés otra?, hijodeputa! Andá, ¡corré a buscarla! De aqui no vas a salir, infeliz! ¡No sos nadie sin mí! yo no dejo que me vuelva a tomar del brazo. Antes que dinamite el puente entre ella y la realidad, coloco la llave en la mesa y gano la puerta, ya afuera escucho el susurro de un "te odio tanto, pero te amo". Prefiero llorarla unos días a llorar en silencio cada noche. Una lluvia de estrellas me ve partir.

Edgardo Boiteux

Comentarios

Belarouge ha dicho que…
Tan tuyo...Tan vos.

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