TEATRO PARA TODOS
La chuza
Edgardo Boiteux (1995)
Para aquellos que trabajan para un
mundo más justo.
Espectáculo para todos en dos actos,
teatro para niños, adaptado del cuento “Jacinto, un niño aborigen” de
Nélida Salom de Franchini.
Personajes:
Jacinto (principal)
Chela (de reparto)
Madre (de reparto)
Maestra (de reparto)
Don Álvarez (de reparto)
Otros niños (personajes secundarios)
ACTO PRIMERO
Cuadro Primero
Decorado: Es
una “enramada” (toldo de ramas y cueros) con un pequeño patio. Se aprecian el
fuego que humea demasiado con una olla colgada encima, una liebre colgada de
una ramita de un algarrobo, algunos trapos extendidos sobre unas matas, unos
cacharros al costado de la entrada de la enramada. Aparece la madre desde
adentro con un jarro en cada mano.
Madre.- ¡Jacinto,
Chela! ¡Vengan a tomá el cocido!
(Cuando llegan.)
-¿Qué andan haciendo ustedes?
Jacinto.- Balines pa’la gomera.
Madre.- ¡Vayan a lavarse las manos!
Chela.- ¡Úfaaa!
Madre.- Despué
de tomá’l cocido, se cambian la ropa pa’í a la escuela. ¿Eh?
Chela.- ¡Úfaaa!
(Mientras toman el cocido.)
Jacinto.- Tengo
que í a vé la trampa é’ló cuises. Tengo que yevá la gomera y las boleadoras...
Chela.- Ché
Jacinto, acordate que hoy es el Día del Maestro. ¿Le vamo a yevá algo pa’ la
maístra?
Jacinto.- A
lo mejor..., si cazo un cuí. ¡O una martineta!
(Los dos ríen)
(Y cuando terminan su desayuno)
Chela.- ¿Tené tu mochila?
Jacinto.- No.
Madre.- Yo
no sé pa’ qué van a la escuela. No hacen nada en la casa... Se van a perdé
tiempo. A mí me toca hacé todo.
Jacinto.-
¡Cháaau!
Chela.- ¡Ahá!
Kolác, vámono...
(Los dos ríen con complicidad)
(Un perro ladra, como jugando, hacerlo con
efectos especiales o grabando a un perro)
Jacinto.- ¡Fuíra pioko! Chela,
corré’l perro. Si viene, me va espantá las perdices.
Chela.- ¡Fuíra...
fuíra, vaya pa’las casa!
(Y se alejan las voces, y los “fuíras”)
Telón.
Cuadro Segundo
El escenario tiene ahora un fondo boscoso, unos
pastizales y un camino. Las bambalinas de un lado tienen árboles con cardales.
Se oyen pajaritos que cantan, son diferentes trinos.
(Jacinto y Chela van por el camino. Jacinto se
acerca a unas matas, se agacha para buscar algo.)
Jacinto.- ¡Chela,
la trampera está rota! ...Seguro que fue un bicho muy grande.
Chela.- ¿No
habrá sido el Toko? Medio loco é ese. Ayer me dijo: “Chau”
Jacinto.- ...Está
muy rota.
Chela.- Me
miró el Toko, y me dijo: “Chau”
Jacinto.- Chau...,
mi trampera!
Chela.- ¡Vó sabé que é medio
loco!
Jacinto.- Y a vó te gusta. ¿eh?
Chela.- Cayate y
arreglá tu porquería.
Jacinto.- Tá muy rota
Chela.- ¡Úfaaa,
bueno, vamo entonce!
(Jacinto se levanta, da unos pasos y se detiene
con ademanes de movimiento congelado)
Jacinto.- Shhhh...
¡Cuchá, cuchá!
Chela.- ¿Qué
cosa?
(Efectos especiales que hacen: “pi – pi – pi”.
Jacinto saca las boleadoras, camina sigilosamente, y comienza a revolearlas.
Chela se tapa la boca. Luego se oye el “pi,pi,pi,piiiiii”. Jacinto le tira las
boleadoras pero no acierta. Chela dice:)
¡Úfaaa!
(Efectos especiales que hacen: “cuú, cuú, cuú”.)
Jacinto.- Vamo
al montecito. ¡Cuchá las palomita!
Chela.- ¡No,
no! Yo no quiero. Já ‘inchá...
Jacinto.- Dáaale...(rogándole).
Mirá si viene el Toko y te dice algo,
¿qué vá hacé? (Como amenaza) Te vá agarrá, el loco ese.
Chela.- Úfaaa. (con
una sonrisa tímida)
Jacinto se acreca a los árboles, como un gran
cazador. Hace unos disparos hacia las ramas con la gomera. Da unos saltos entre
los yuyos y se pierde en el monte.
Chela.- ¿Qué
é?
Jacinto.- ¡Nada,
parece una lagartija! Pero le pegué en la cola.
Chela.- Juá,
juá, juá. Le vá regalá una lagartija pa’l día del maístro. Juá, juá.
Jacinto.- Pará,
¡se metió en el cardal! (Hay barullo de pajaritos. Luego Jacinto que grita.)
¡Ay, ay, ahhhh!
Chela.- ¡Jacíiinto!
Jacinto.- ¡Me
chuceó un cardo! ...Me chuceó un cardo.
Jacinto sale rengueando del montecito.
Chela.- ¡Úfaaa!
Dale Jacinto, que no llegamo má a la’scuela.
Jacinto.- Ya
vá, ya va. Me quedó doliendo ese cardo. Y me s’escapó nomá la lagartija.
Chela.- Se
me escapó... (corrigiéndolo)
Jacinto.- Juá, juá, juá. Que no se
diga, se l’escapó. ¡un Pumm! (Luego
agrega con dolor) ¡Uy, uy!
Chela.- ¡Pavo!
No se dice “me s’escapó”. Se dice: “se m’escapó”
Jacinto.- Juá, juá, uy, uy. (Entre risas y dolor).
Chela.- Jacinto,
yevale unas florcitas por lo menos a tu maístra. (Le corta unas flores
silvestres y se las da.) Jacinto va quedando atrás, viene rengueando.
Jacinto.- ¡Me
duele mucho la pata!
Chela.- ¡No
seas infeliz! A vó te gusta má andar cazando bichos por ahí. Lo que no te gusta
é está en la’scuela. ¡Dale, che!
Jacinto.-
¡Úfaaa! ¡Ya va!
Chela.- Los
“ufas” son míos. No te metas con mis “ufas”. ¿Tamos?
Jacinto.- Chela,
yevame la mochila. ¿Querés?
Chela.- ¿Qué
mochila, si te la yevo yo. Mirá que hablá al cuete. ¿eh?
Jacinto.- No,
en serio, me’toy cansando.
Chela.- A-ra-gán,
a-ra-gán. Jacinto es un burro. (burlándose) ¿Sabé como te dicen a vó?
Palito de yerba, porque “nada” n’el mate. Juá, juá, juá. (Luego, como
reprendiéndolo le dice:) Ayá tá la’scuela. Mirá, ya llegamos.
Jacinto.- La
señorita tá’juera, me’tá esperando. Tengo que llegar. Tengo que llegar. (Jacinto
quiere saltar con un solo pie, pero le duele mucho, y levanta el ramito de
flores) ¡Señorita, seño...!
Telón.
ACTO SEGUNDO
Cuadro Primero
El escenario ahora es una escuela de campo.
(Contra las paredes hay una biblioteca, carteles con las vocales, unos retratos
de próceres, imágenes de símbolos patrios, etc.) Una mesa de escritorio,
sillas y mesas alineadas. La maestra está pasándole el plumero a unos libros,
arregla unas cortinas, saca una bandera de un cofre. Los chicos (otros
alumnos) están preparando un acto. Jacinto llega.
Maestra.- Jacinto,
¿qué te pasa?
Jacinto.- Le...
traje estas flores para el día del ma-es-tro. No... cazé nada y... (Se
afloja despacito. La maestra lo sostiene de los brazos. Lo lleva al escritorio
y lo sienta encima)
Maestra.- ¿Qué
te pasó en la pierna?
Jacinto.- Me
chu-ceó un car-do... (agitado)
La maestra saca un pañuelo y le limpia la sangre
de la herida, luego lleva las manos al rostro, como asustada. Toma de vuelta el
pañuelo y le hace un torniquete debajo de la rodilla.
Maestra.- ¡Chela!
¡Chela! Decile a Don Álvarez que prepare el sulky. ¡Rápido!
Chela.- (asombrada) ¿Qué tiene el Jacinto?
Maestra.- ¿Vos
no viste que le picó una víbora?
Chela.- Don Álvarez... ¡Don
Álvarez!
Jacinto.-
Seño... cazé un cuí... ¡Ahhh! Los teros espantan las perdices...
(Se retuerce y manotea. Llega don Álvarez)
Maestra.-
¡Don Álvarez, le picó una víbora! Está delirando... ¡Vamos al pueblo!
Telón.
Cuadro Segundo.
El escenario tiene un camino de fondo -puede ser
el mismo de donde anduvo cazando Jacinto- con un sulky donde no se ve al
caballo. La maestra lleva a Jacinto en su regazo. Todos se hamacan imitando el
movimiento del sulky.
Don Álvarez -Vamo, vamó! ¡Tsuik. Tsuik.
Maestra.-
¡Apure la yegua, don Álvarez! Tenemos que llegar al pueblo. Allá tienen el
suero que lo va a salvar.
Don Álvarez.-
¡No puede correr má, Señorita!
Maestra.-
Jacinto... no te mueras. ¡Jacinto! (Levanta los ojos al cielo). Por
favor, Dios mío, ¡ayudálo...!
Don Álvarez.-
Señorita..., señorita. Parece ... que está muerto.
(La maestra no puede hablar.)
Vamo de vuelta pa’l Pastoril. ¡Vamo, vamó! Vamo
yígua.
Telón.
Cuadro Tercero.
El escenario
vuelve a la escuela. La maestra sostiene a Jacinto en los brazos, apretándolo
fuerte. Está llorando. Llega la madre de Jacinto.
Madre.- ¡Jacinto, mi Jacinto! Mi pobre Jacinto. (Solloza)
Yo le dejé pa’ que vaya a la’scuela, y me le traen muerto. ¡La’scuela no sirve
pa’ nada! (Llora más fuerte. Es un lamento, es impotencia. Luego solloza de
nuevo)
La maestra se lo entrega en los brazos
y se hace a un lado. Las luces bajan y la ilumina sólo a ella. El resto de la
escena se detiene. Están a media luz. Una “voz en off” recita el siguiente
poema:
Ay! Angelito mío:
Si supiera tu madre,
que no fue la escuela
la causante de esto.
Si supiera ella
que justo en mi Día…
¡qué negro recuerdo!
este día del Maestro.
Si supiera ella
lo que estoy sufriendo
que tanto te quería,
el hijo que no tengo.
Si supiera ella,
¡qué injusta es la vida!
Jacinto, angelito mío,
mi niño de barro.
Si supiera ella,
me dejaste estas flores,
con el perfume suave
de tu almita simple.
Si supiera ella,
qué suerte tan triste,
Dios mío, ¡si quieres una vida!
…yo te doy la mía.
Telón.


Comentarios