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NAUFRAGIO

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Si no te conté  que estaba haciendo  esos castillos de arena,  fue porque mientras los construía  yo sentía el mar llamándome,  amenazándome en las espaldas.  No te dije  que después que mis castillos  volvieron a ser playa  yo me fui con la espuma  de esa noche de luna,  y no volví más.  Mientras me alejaba en aquel barco  no hubo despedidas ni abrazos me quedé viendo la irremediable distancia y vos, como siempre, no dijiste nada  reparabas tu castillo con arena de tiempo  hasta que tus ojos se hicieron faro.  Nuestros sueños subieron a las olas, a las estrellas oscuras de naufragios,  de recuerdos de playas y castillos,  de espuma, de sal y de llanto  y nos quemó la piel y dejó la carne herida  y no te dije nunca te que volvería.  No habrá más castillos en la arena,  porque tu realidad y la mía  ahora son universos paralelos,  porque de esa conjunción  de es...

CASTILLOS DE ARENA

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Castillos de arena ¿Por qué no me dijiste que estabas construyendo Ese castillo de arena?   Hubiera sido tan hermoso Poder entrar por su pequeña puerta, Recorrer sus salados corredores, Esperarte en los cuadros de conchas, Hablándote desde el balcón Con la boca llena de espuma blanca y transparente Como mis palabras, Esas palabras livianas que te digo, Que no tienen más que el peso Del aire entre mis dientes.   Es tan hermoso contemplar el mar.   Hubiera sido tan hermoso el mar Desde nuestro castillo de arena, Relamiendo el tiempo Con la ternura Honda y profunda del agua, Divagando sobre las historias que nos contaban Cuando, niños, éramos un solo poro Abierto a la naturaleza.   Ahora el agua se ha llevado tu castillo de arena En la marea alta.   Se ha llevado las torres, Los fosos, La puertecita por donde hubiéramos pasado En la marea baja, Cuando la realidad está lejos Y hay castillos de arena Sobre la playa. Gioconda Belli

MARIPOSAS EN EL RÍO

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MARIPOSAS EN EL RÍO La historia es de una niña que abría un cajón y encontraba un poema y lloraba, lloraba lágrimas de perlas y luego las juntaba para hacerse un collar y lo colocaba en una cajita con forma de corazón. La cajita suspiraba con ritmos parecidos a los latidos. Al verla tenía la sensación que le sonreía. Un día la niña fue a abrir la cajita de recuerdos y vio salir volando una mariposa, pero no encontró sus joyas. No entendía nada, primero pensó que alguien se las había robado. Después pensó en la mariposa y cómo pudo entrar allí... un lugar secreto, sagrado.   Recién entonces comprendió... la mariposa, la bella mariposa estaba hecha de todos los recuerdos y querían ver la luz, sentir el perfume de las plantas a la orilla del río.   Corrió detrás de su mariposa, llegó hasta las piedras bañadas por el agua cristalina y fresca del río y el asombro le erizó la piel.   La costa estaba llena de mariposas entre las plantas y las flores. ¿Serían todas ellas l...

PERCIBIRTE

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El timbre de tu voz palpita en mi piel desnuda como una hoja arrugada. No hay manera de separar tu perfume del latido de mi corazón. En un momento efímero siento deslizar mis dedos en el ramillete de tu pelo. Mis brazos son la hiedra que se trepa a tu espiga de suspiros apasionados. Acaricio tus labios como el sol a los techos de un antiguo vecindario. Tengo tanta sed de ti, de beberte sorbo a sorbo, como una tierra sin agua. Se puebla mi sangre con millones de saetas de placer inesperado. Tu voz, amada mía inunda suave mi cuerpo como un río desbordado. Y amándote así desato la tormenta de eléctricas caricias. Muerdo tus susurros en la cima de mis ondas para gemir en tu espalda. Un “te amo” suelta las amarras, y nos vamos con las velas ahuecadas por la calma. Edgardo Boiteux

ESTOCADA

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Era un lugar extraño, casa de paredes gruesas, arcos, escaleras de piedra que daban a un patio y de éste se bajaba a un sendero que se internaba entre los árboles hacia las profundidades de lo desconocido. Ella me había citado allí, en su casa. Espero que me atienda, o simplemente estoy en el lugar. Sé que no es normal entrar en el interior de las personas, pero cada vez que lo hago me pregunto qué encontraré o cómo serán sus recuerdos, quienes viven en esa persona. Ella aparece caminando por la galería con un paso lento y me sonríe, me saluda, pero yo percibo que no está sola. Desde el principio sentí esa presencia en el lugar. Me hace pasar a una sala llena de estantes y armarios con libros. No son tantos los anaqueles, es la disposición de ellos que llena los espacios altos y siento que son demasiados. Parece una mujer estable, aunque no vi personas de su afecto. Nadie está solo, aún cuando está solo. Me ofrece algo de tomar y elijo café. No me siento hasta que me invita a hacerlo...

EL ENCUENTRO

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Dicen que hay tres tipos de memoria. Una memoria sensorial, otra a corto plazo y una más, a largo plazo. Se puede explicar como la historia de tres hermanos que enfrentan un pasado común con distintas actitudes, llamémoslos Javier, Lucas y Ariel. Supongamos el las tres memorias se encuentran, ¿cómo reaccionaría cada una frente a la otra? EL ENCUENTRO Un mensaje inesperado había entrado en su correo electrónico. Jamás pensó que todo cambiaría en su vida a partir de su lectura. Era la incapacidad de recordar mezclada con un toque de ingenuidad que hizo que se entregase al texto. Su hermano cumplía cincuenta años y lo convocaba para una reunión familiar. La fiesta era organizada por su esposa y ella quería que fuese sorpresa. Contestó automáticamente que iría sin falta. Fue un impulso, pero ya lo había enviado. Ahora luchaba contra el arrepentimiento de esa respuesta y los recuerdos de esa infancia dolorosa. A pesar de haber olvidado los motivos de esa pena, llevaba la dolencia en su cor...

LA ISLETA DE LA CHIVA AHORCADA

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Una siesta de verano en el campo, me despertaron unos ruidos parecidos a los hachazos cuando se derriban árboles. Los impactos rítmicos venían de la Isleta de la Chiva Ahorcada, donde yo solía ir a cazar iguanas o tatúes. Fui a avisar a mi padre y noté que se estaba preparando con ropa de monte y una escopeta. — ¿Vos también oíste los hachazos?, dije que sí con la cabeza. — ¡Vamos entonces!, me propuso, y me pasó un machete muy filoso. Salimos de los galpones y atravesamos un claro cerca de los corrales. Mi padre se ponía furioso cuando intentaban cortar los árboles de esa isleta, porque era un lugar excepcional. Había especies vegetales en extinción y animales salvajes viviendo allí. Pero lo más importante era la historia trágica que se contaba de esa zona. Fue allí que las tropas del gobierno habían cercado a un grupo de aborígenes y los habían exterminado sin piedad. Hay quienes cuentan que se ven luces malas flotando en noches sin luna. Yo no tenía miedo de los muertos, eran más pe...