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DIME QUE NO

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DIME QUE NO (Historia de un chamuyo) Los encuentros de escritores convocan a los virtuosos del arte de escribir y termina por ser una pasarela para el desfile de los siete pecados capitales en un solo lugar. Si la ociosidad es la madre de todos los vicios, el oficio de escribir sería el padre, porque “escribir es un ocio laborioso” nos apunta Goethe. Leer y escribir son aptitudes adquiridas desde que aprendemos a decir mamá, pero es el asombro de una buena historia la que nos impulsa a querer contarla. De la belleza de las palabras que aprendemos a pronunciar a la trama de sentido que les otorgamos, encontramos placer en esa actividad de escucha y de lectura, encontramos dolor en el sacrificio de concatenar las ideas para un buen texto en la escuela, encontramos frustración de no alcanzar el objeto del deseo cuando nos dicen que no hemos nacido con el don de la palabra. Mi primer pecado fue robar palabras a Neruda, a Borges. Robamos porque somos ansiosos, porque deseamos que...

PIENSA MAL Y ACERTARÁS

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"Piensa mal y acertarás" (Maquiavelo) No puedo, en serio… dijo Miela. Sos un buen hombre, pero siento que lo estoy engañando, concluyó apretándose la yema de los dedos. Eso quería decir que ella no era libre para una relación conmigo. Me ofreció su amistad, otra cosa no podía. Sonreí, le pedí que me contara cómo era su hombre, tenía curiosidad por la personalidad más que por el nombre, qué hacía que ella guardara tanta fidelidad. Pensó un poco, me miró a los ojos, entreabrió la boca varias veces antes de hablar. Es secreto, me dijo, él aún no lo sabe, es raro, ya sé, pero no sé cómo definirlo. A ver si te entiendo, le dije, sos fiel a un hombre que no tiene nada con vos, ¿es eso? Ella sonrió y se ruborizó un poco. Vos lo decís con tanta frialdad, no es un amor platónico como estás sugiriendo, no. Es real, puedo tocarlo y darle ternura, pero… La interrumpí con mi déjà vu: ¿Hombre casado? Mirá, me dice ella, cambiemos de tema, es algo que algún día te contaré, pero por...

DEJAME IR, QUE ME MUERO SIN VOS

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DEJAME IR, QUE ME MUERO SIN VOS Inspirado en las lectura del libro "Fragments d’un discours amoureux" de Barthes y en la letra de Gustavo Cerati, "La Excepción". Griselda Siciliani, en la película Morir de amor Ella lo llamaba “Mi tortuguita” en la intimidad y él tenía varias maneras de llamarla, casi todas de manera gastronómica: “Mi heladito de frutilla”, “mi juguito de naranja”, mi “cervecita helada”, porque le inspiraba muchas maneras de saborearla. Era ella la que sostenía la relación, porque él se dejaba guiar en las salidas por la ciudad y en las compras, no tenía demasiada iniciativa, no era pereza, era solo de oportunista. Como pareja, se sentían poderosos, sentían esa adrenalina del vértigo y la aventura, sentían que eran capaces de cualquier cosa, eso los llevó a ser lo peor de la sociedad. Deshonestos, peligrosos para quienes los conocían. Estafaban a quien se le cruzaba en el camino, con lo más mínimo. Sus delitos menores eran que ella vendía cosmétic...

MALON DE FANTASMAS

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MALÓN DE FANTASMAS, LA OTRA CIVILIZACIÓN Y LA OTRA BARBARIE El viejo cosechero se detuvo al final de los surcos del algodonal para descansar la espalda. Se sentó sobre sus talones y como ante una señal conocida, los demás, que estaban en la chacra, se le acercaron. Algunos se sentaron en el pasto ocre verdoso, y otros, imitaron la postura imposible del veterano, formaron un grupo de gente desparramada en el suelo de aquella chacra. El hombre entrado en años llevaba la piel curtida a fuerza de humo y soles, luego acomodó los brazos extendidos sobre las huesudas rodillas, sus manos agrietadas descansaron como algarrobas que cuelgan de una rama. Dijo que iba a contar una historia de sus tiempos. Creía recordar que había ocurrido una luna antes del famoso malón de La Sabana. Todos hicieron silencio como si fuesen a comulgar sus palabras. En frases entrecortadas y pacientes, habló mirando al suelo, sin gestos, sin dramatizar, y en un castellano que de nada serviría transcribir. Re...

TEATRO PARA TODOS

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La chuza Edgardo Boiteux (1995) Para aquellos que trabajan para un mundo más justo. Espectáculo para todos en dos actos, teatro para niños, adaptado del cuento “Jacinto, un niño aborigen” de Nélida Salom de Franchini. Personajes: Jacinto (principal) Chela (de reparto) Madre (de reparto) Maestra (de reparto) Don Álvarez (de reparto) Otros niños (personajes secundarios) ACTO PRIMERO Cuadro Primero Decorado: Es una “enramada” (toldo de ramas y cueros) con un pequeño patio. Se aprecian el fuego que humea demasiado con una olla colgada encima, una liebre colgada de una ramita de un algarrobo, algunos trapos extendidos sobre unas matas, unos cacharros al costado de la entrada de la enramada. Aparece la madre desde adentro con un jarro en cada mano. Madre. - ¡Jacinto, Chela! ¡Vengan a tomá el cocido! (Cuando llegan.) -¿Qué andan haciendo ustedes? Jacinto.- Balines pa’la gomera. Madre.- ¡Vayan a lavarse las manos! Chela.- ¡Úfaaa! Madr...