"Piensa mal y acertarás" (Maquiavelo) No puedo, en serio… dijo Miela. Sos un buen hombre, pero siento que lo estoy engañando, concluyó apretándose la yema de los dedos. Eso quería decir que ella no era libre para una relación conmigo. Me ofreció su amistad, otra cosa no podía. Sonreí, le pedí que me contara cómo era su hombre, tenía curiosidad por la personalidad más que por el nombre, qué hacía que ella guardara tanta fidelidad. Pensó un poco, me miró a los ojos, entreabrió la boca varias veces antes de hablar. Es secreto, me dijo, él aún no lo sabe, es raro, ya sé, pero no sé cómo definirlo. A ver si te entiendo, le dije, sos fiel a un hombre que no tiene nada con vos, ¿es eso? Ella sonrió y se ruborizó un poco. Vos lo decís con tanta frialdad, no es un amor platónico como estás sugiriendo, no. Es real, puedo tocarlo y darle ternura, pero… La interrumpí con mi déjà vu: ¿Hombre casado? Mirá, me dice ella, cambiemos de tema, es algo que algún día te contaré, pero por...